

Estás
sentada en tu puesto de trabajo.
Mira a tu alrededor: A la compañera de tu derecha, becaria
de colaboración, sin
contrato ni seguridad social ni derecho a paro y cobrando menos de la
mitad que
tú por hora; a la compañera de enfrente,
funcionaria interina que no sabe qué
plaza ocupa realmente y con la incertidumbre de saber por
cuánto tiempo será
“funcionaria”; a la compañera de la
izquierda, funcionaria de carrera, que con un
20 con específico cobra mucho más que
tú, 18 base, haciendo el mismo trabajo. Mira
al fondo, a la compañera que limpia, con solo 3
días para asuntos propios, 38
horas, sin semana de vacaciones por navidad y con un sueldo inferior a
su
compañero limpiacristales. Entra una compañera
profesora contratada cuyo futuro
no conoce, que da las clases del catedrático y cobra unas 3
veces menos que él.
Detrás de ti, otra compañera con contrato de
Piensa y
siente. Todas son personas
como tú, todas sienten, aman, odian, comen, beben, hacen el
amor, sufren,
cuidan, trabajan… Todas somos trabajadoras. Sin embargo
nuestras condiciones
laborales y salariales son tan dispares que hasta llega al absurdo. Las
diferencias, los privilegios, nos llevan, provocadas por la
Administración,
empresas y sindicatos reformistas, a enfrentarnos unas con otras, como
si fuéramos
culpables las unas de la situación de las otras.
Por eso nace
Y en CNT lo
hacemos sin liberadas
sindicales y sin participar en los comités de empresa ni
juntas de personal, no
por discurso panfletario sino porque mediante las secciones sindicales,
las
decisiones mediante asamblea y los cargos revocables es nuestra mejor
forma de
comprometer a toda persona, trabajadora, militante, en la lucha y la
toma de
decisiones, la mejor forma de educarnos a nosotras mismas en el debate
y la
mejor forma de hacernos entender a nosotras mismas que no podemos
erigirnos en
representantes de las demás, que si te va a afectar una
decisión debes estar
presente en la toma de la misma. Siente, piensa…
actúa.